Plan para el Control de Vectores de la OMS hasta 2030

20 08 2017

Las enfermedades transmitidas por vectores, que suponen una gran amenaza para la salud de las sociedades en todo el mundo, son causadas por virus, bacterias y parásitos transmitidos al ser humano por mosquitos, flebótomos, chinches triatomíneas, simúlidos, garrapatas, moscas tsetsé, ácaros, caracoles y piojos.

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aedes

Las enfermedades humanas de transmisión vectorial con mayor importancia mundial son el paludismo, el dengue, la filariasis linfática, la esquistosomiasis, la fiebre chikunguña, la oncocercosis, la enfermedad de Chagas, la leishmaniasis, enfermedad por el virus de Zika, la fiebre amarilla y la encefalitis japonesa.

Otras enfermedades transmitidas por vectores, como la tripanosomiasis humana africana, la enfermedad de Lyme, la encefalitis transmitida por garrapatas y la fiebre del Nilo Occidental tienen una importancia local en zonas o poblaciones específicas.vinchuca

 

Las principales enfermedades transmitidas por vectores representan alrededor del 17% de la carga mundial estimada de enfermedades transmisibles y causan más de 700.000 muertes al año. Las zonas tropicales y subtropicales son las más afectadas.

Más del 80% de la población mundial vive en zonas en las que hay riesgo de contraer al menos una de las principales enfermedades transmitidas por vectores, y más del 50% de la población mundial, en zonas en las que hay riesgo de contraer dos o más.

Achatina fulica 240

El riesgo de infección es particularmente elevado en pueblos y ciudades, donde los mosquitos Aedes Culex proliferan gracias a un hábitat favorable y donde hay mucho contacto con los seres humanos. Las tasas de morbilidad y mortalidad suelen ser desproporcionadamente altas entre las poblaciones más pobres.

Quienes sobreviven a estas enfermedades pueden quedar discapacitados o desfigurados para siempre, agravando aún más su situación.

Las enfermedades transmitidas por vectores suponen una enorme carga económica y limitan el desarrollo tanto rural como urbano.

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Aunque se han registrado logros notables en la lucha contra el paludismo, la oncocercosis, la filariasis linfática y la enfermedad de Chagas, la carga de muchas otras enfermedades transmitidas por vectores ha aumentado en los últimos años.

Desde 2014, grandes brotes de dengue, paludismo, fiebre chikunguña y fiebre amarilla han azotado a distintas poblaciones, provocando numerosas muertes y colapsando los sistemas de salud en muchos países.

En 2016, las infecciones por el virus de Zika y sus complicaciones se propagaron rápidamente en la Región de las Américas de la OMS y más allá, afectando a personas y familias, y causando trastornos sociales y económicos.Garrapata Ixodes_Ricinus

Factores sociales, demográficos y medioambientales han alterado las características de la transmisión de los patógenos y han provocado la intensificación, la propagación geográfica, la reemergencia o la ampliación de las temporadas de transmisión.

En particular, la urbanización no planificada, la ausencia de una red fiable de suministro de agua y la gestión inadecuada de los residuos sólidos y de las excretas pueden exponer una gran cantidad de habitantes de pueblos y ciudades al riesgo de sufrir enfermedades víricas transmitidas por mosquitos.

La intensificación de los viajes y de los intercambios comerciales en todo el mundo, aunada a factores medioambientales como las alteraciones en el uso del suelo (como la deforestación) y el cambio climático, también podría tener un impacto. La combinación de todos estos factores influye considerablemente en las poblaciones de vectores y en las características de la transmisión de los patógenos.

Centrarse en los vectores que transmiten los patógenos es un enfoque preventivo eficaz contra la mayoría de las enfermedades de transmisión vectorial.

Las intervenciones que reducen el contacto entre el ser humano y los vectores y que disminuyen la supervivencia de los vectores pueden suprimir e incluso detener la transmisión.

Se sabe por experiencia que un control riguroso de los vectores permite reducir considerablemente la carga de las enfermedades.

Los buenos resultados en la lucha contra el paludismo, la malaria, la oncocercosis y la enfermedad de Chagas se deben en gran medida a un determinado compromiso político y a importantes inversiones en el control de vectores.

La reducción y la eliminación del paludismo en ciertas regiones son producto de actuaciones intensivas de rociado de DDT en las décadas de 1950 y 1960 y, más recientemente, de la distribución masiva de mosquiteros tratados con insecticida y el rociado de interiores con insecticidas de acción residual, también conocido como rociado residual intradomiciliario.

El uso a gran escala de larvicidas para reducir las poblaciones de vectores de la oncocercosis humana, aunado al tratamiento con ivermectina dirigido a la comunidad, ha contribuido considerablemente al retroceso de la enfermedad.

En lo que se refiere a la enfermedad de Chagas, la eliminación de los vectores domésticos mediante el rociado de interiores con insecticidas de acción residual y la mejora de la vivienda, además de un mejor análisis de la sangre de los donantes y un tratamiento de apoyo para las personas infectadas, han dado resultados muy positivos en los países del sur de América del Sur.

El control de vectores se implementó exitosamente contra el dengue y la fiebre amarilla en las Américas en las décadas de 1950 y 1960, y resultó eficaz contra el dengue en Singapur durante las décadas de 1970 y 1980 y en Cuba durante las décadas de 1980 y 1990.

La necesidad de un enfoque integral del control de vectores para hacer frente al impacto de las enfermedades transmitidas por vectores nunca ha sido tan apremiante.

La transmisión y el riesgo de las enfermedades transmitidas por vectores están cambiando de forma rápida debido a la urbanización no planificada, al aumento de los movimientos de personas y bienes, a cambios medioambientales y a problemas de naturaleza biológica, como la resistencia de los vectores a los insecticidas y la evolución de cepas de patógenos.

Metas, hitos y objetivos para el proyecto de respuesta mundial para el control de vectores, 2017-2030

2020 Hitos Objetivos
2025 2030
Reducir mundialmente la mortalidad por enfermedades de transmisión vectorial con relación al 2016 Al menos un 30% Al menos un 50% Al menos un 75%
Reducir mundialmente la incidencia de enfermedades de transmisión vectorial con relación al 2016 Al menos un 25% Al menos un 40% Al menos un 60%
Prevenir las epidemias de enfermedades de transmisión vectorial* Seguir previniendo las epidemias en todos los países sin transmisión en 2016 Prevenir las epidemias en todos los países

Detección rápida de los brotes epidémicos y reducción de estos antes de su propagación fuera de las fronteras del país.

Carga mundial de las principales enfermedades transmitidas por vectores, a marzo de 2017

Se incluyen algunas enfermedades transmitidas por vectores de importancia local específica, que se indican con sombreado gris.

Vector Enfermedad Número anual estimado o notificado de casos Número anual estimado de

muertes

Años de vida ajustados en función de la

discapacidad estimados

Mosquitos Paludismo 212.000.000 429.000 NA
Dengue 96.000.000 9.110 1.892.200
Filariasis linfática 38.464.000 NA 2.075.000
Chikunguña (Américas) 693.000

presuntos casos, 2015

NA NA
Enfermedad  por el virus de Zika (Américas) 500.000

presuntos casos, 2016

NA NA
Fiebre amarilla (África) 130.000 500* 31.000*
Encefalitis japonesa 42.500* 9.250* 431.552*
Fiebre del Nilo Occidental 2.588 111 NA
Simúlidos Oncocercosis 15.531.500 NA 1.135.700
Flebótomos Leishmaniasis mucocutánea 3.895.000 NA 41.500
Leishmaniasis visceral 60.800 62.500 1.377.400
Chinches triatomíneas Enfermedad de Chagas 6.653.000 10.600 236.100
Garrapatas Borreliosis (enfermedad de Lyme) 532.125 NA 10,5

por 100.000 habitantes

Países Bajos

Encefalitis transmitida por garrapatas

(norte de Eurasia)

10.000-12.000 NA 167,8 por 100.000

habitantes en Eslovenia

Moscas tsetsé Tripanosomiasis africana humana (África) 10.700 6.900 202.400
Caracoles Esquistosomiasis 207.000.000 200.000 2.613.300
Varios Otras: ** fiebre del Valle del Rift, virus O’nyong-nyong, virus Mayaro, fiebre hemorrágica de Crimea-Congo,

rickettsiosis, peste

NA NA NA

Ejemplos de éxito gracias al control de vectores

 

Lugar Año Enfermedad Intervención Impacto Ref.
Malasia 1900 Paludismo Gestión medioambiental: drenaje de criaderos, aclareo forestal. Marcada reducción de la enfermedad.
Cuba 1903 Fiebre amarilla Gestión integrada de vectores en La Habana: drenaje de aguas estancadas o aplicación de aceite, fumigación y aislamiento de pacientes con fiebre amarilla mediante pantallas y mosquiteros. Eliminación de la fiebre amarilla.
Panamá 1904 Paludismo y fiebre amarilla Gestión integrada de vectores: protección de los barrios habitados mediante pantallas, drenaje o rellenado de aguas estancadas, instalación de desagües, aplicación de larvicidas (aceite o verde de París). Reducción del paludismo a niveles bajos y eliminación de la fiebre amarilla.
Japón 1938-

1977

Esquisto-somiasis Control de vectores mediante cambios de las prácticas agrícolas, cementación de canales de agua y aplicación de molusquicidas. Interrupción de la transmisión de esquistosomiasis. Último caso registrado en humanos en 1977.
Brasil 1942 Paludismo Aplicación de larvicidas con verde de París y rociado de casas con piretroides de acción rápida. Eliminación de Anopheles gambiae, el vector de paludismo más eficiente del mundo (especieintroducida).
Mundo 1955-

1967

Paludismo Programa Mundial sobre Paludismo basado mayormente en el rociado de interiores con DDT y otros insecticidas de acción residual, control larvario y medicamentos antipalúdicos. Eliminación del paludismo en grandes regiones del mundo, en especial en zonas de clima más templado con transmisión estacional.
América Latina Décadas de 1950

y 1960

Fiebre amarilla y dengue Inspecciones de recipientes, aplicación de aceite en criaderos y posterior rociado perifocal con DDT de recipientes de agua y paredes próximas. Eliminación de Aedes aegypti de grandes partes de la región.
Túnez 1970-

1982

Esquisto-somiasis Estrategia integrada que combina quimioterapia masiva y control de caracoles mediante el uso de molusquicidas. Interrupción de la transmisión de la esquistosomiasis. No se ha detectado ningún caso autóctono desde 1982.

 

África Occidental 1974-

2002

Oncocer- cosis Aplicación aérea de larvicidas mayormente con agentes microbianos. Casi eliminación de la ceguera de los ríos en buena parte de África Occidental.
Singapur de 1970 hasta ahora Dengue Vigilancia entomológica y reducción de criaderos. Periodo de 15 años de baja incidencia del dengue.
América Latina 1991-

2005

Enfermedad de Chagas Rociado de interiores con insecticidas de acción residual, mejoras habitacionales y educación comunitaria. Disminución de la tasa de infestación y marcado declive en las tasas de infección de niños nacidos desde el comienzo del programa; interrupción de la transmisión interior en muchos países.
Cuba Décadas de 1980

y 1990

Dengue Intervenciones combinadas basadas en la comunidad, rociado de interiores con insecticidas de acción residual. Ningún brote, baja incidencia, la mayor parte de la isla libre de vectores.
Australia 2003 Dengue Rociado de interiores con insecticidas de acción residual. Efecto protector significativo cuando la cobertura es ≥ 60 % en

las instalaciones vecinas.

Trópicos 2000-

2015

Paludismo Mosquiteros tratados con insecticida de acción prolongada, rociado de interiores con insecticidas de acción residual y tratamiento rápido. Reducción del 50 % en la prevalencia del paludismo y reducción del 40 % en morbilidad.

 

Fuente: Organización Mundial de la Salud

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Costo del Virus ZIKA en América Latina

18 04 2017

Las epidemias de enfermedades tales como la fiebre amarilla, el ébola o la gripe pueden aumentar la desigualdad social y de salud y, en consecuencia, socavar la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y su visión de “no dejar a nadie atrás”.

UNDP-RBLAC-Zika Madre con bebe

En este sentido, el virus del Zika, que se transmite principalmente por la picadura del mosquito Aedes aegypti, constituye una de estas amenazas.

A pesar de que el Zika ya no se considera una emergencia de salud pública de interés internacional, sigue representando una crisis de salud pública que afecta con mayor dureza a las comunidades más pobres y vulnerables.

El presente informe, Evaluación del impacto socioeconómico del virus del Zika en América Latina y el Caribe, es un análisis actualizado de las implicaciones sociales y económicas del virus del Zika.

Dentro de la incertidumbre considerable que rodea a la epidemiología actual y proyectada de la enfermedad, en este informe se utilizan tres escenarios para determinar el impacto potencial del virus en la región en función de diversos índices de transmisión.

Los tres escenarios son:

1) escenario de Zika basal (tasa de infección actual);

2) escenario de Zika medio (20% de la población infectada); y

3) escenario de Zika alto (73% de la población infectada).

El escenario de Zika alto, que refleja una perspectiva aparentemente radical, es aplicable sobre todo a los países del Caribe por su pequeño tamaño, aislamiento y terreno relativamente llano (lo cual facilita una propagación más rápida y extensa).

Se trata de condiciones similares a las de la Polinesia Francesa, donde la prevalencia del Zika alcanzó el 73%.

Salvo que se especifique lo contrario, los cálculos presentados en este resumen ejecutivo proceden del escenario de Zika medio, que establece una proyección de 60 millones de individuos infectados entre 2015 y 2017.

En primer lugar, la actual epidemia por el virus del Zika tendrá repercusiones a largo plazo con costos directos e indirectos para los países afectados.

A corto plazo, el costo de la actual epidemia se estima entre 7.000 y 18.000 millones de dólares en tres años (en los tres escenarios), o bien en un costo medio aproximado de 1.000 millones de dólares por cada incremento del 5% en la tasa de infección.

El mayor costo a largo plazo son los gastos directos e indirectos asociados a la microcefalia y al síndrome de Guillain-Barré.

El cálculo del costo total en la región durante la vida de los pacientes se aproxima a los 8.000 millones de dólares para los casos de microcefalia y a los 3.000 millones para los casos de síndrome de Guillain-Barré.

De estos costos totales, la parte más sustancial la representa la pérdida de ingresos de las personas con microcefalia, que quizá no puedan incorporarse al mercado laboral.

En segundo lugar, la epidemia del Zika plantea un verdadero reto de equidad.

Su impacto es desproporcional en los países más pobres de la región, así como en los grupos más desfavorecidos y vulnerables, sobre todo en las mujeres pobres de comunidades periurbanas.

Si bien se prevé que las economías más grandes como, por ejemplo, Brasil asumirán la mayor parte del costo absoluto, las mayores repercusiones se percibirán en los países más pobres, que pueden perder cada año más del 1 % del PIB (en el escenario de Zika alto).

La rápida urbanización de la región, acompañada de malas condiciones sanitarias y de infraestructuras deficientes en algunas zonas, ofrecen condiciones favorables para que el mosquito Aedes aegypti se multiplique y que, por lo tanto, aumente el riesgo de transmisión del virus del Zika.

La evaluación destaca que, al día de hoy, las comunidades y los hogares más pobres ya sufren de un acceso desigual a los servicios de salud, al agua potable y a unas buenas condiciones sanitarias y, además, su participación en el mercado laboral es inferior.

Por todo ello, son más vulnerables a los impactos del Zika. Sin lugar a dudas, esta enfermedad influye de forma negativa sobre el progreso en el cumplimiento de algunos Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), entre los que se encuentran el ODS 1 sobre la pobreza; el ODS 3 sobre la salud y el bienestar, y el ODS 5 sobre la igualdad de género y el empoderamiento de la mujer.

En tercer lugar, es preciso reforzar la preparación de las diferentes áreas regionales y nacionales y sus estrategias de respuesta, que deben involucrar a las comunidades.

La evaluación presenta los esfuerzos coordinados de los tres países objeto de estudio en el control de la propagación del Zika.

No obstante, la persistente disparidad social y la desigual cobertura de servicios de salud han dificultado que las respuestas nacionales lleguen a los grupos más vulnerables. A todo ello se le suma la escala y la incertidumbre e imprevisibilidad inherentes a la epidemia del Zika.

Las respuestas nacionales han tenido que hacer frente a diversos desafíos, incluida la modesta capacidad de los sistemas de vigilancia y diagnóstico, la atención limitada a los esfuerzos de prevención y las dificultades en la asignación y coordinación de los recursos.

Además, las respuestas nacionales no han sido uniformes en la región, tal y como demuestran los resultados variables y los distintos retos experimentados en los países objeto de estudio.

Se proponen seis recomendaciones:

En primer lugar, dado que es probable que el Zika se torne endémico, deben establecerse planes presupuestarios adecuados.

En vista del costo previsto, los países de América Latina y el Caribe deben definir planes de contingencia en el presupuesto que permitan respuestas amplias y contundentes.

Estos planes deben considerar el papel que desempeñarán los gobiernos nacionales, los donantes internacionales, los mecanismos regionales y los bancos multilaterales como, por ejemplo, el Banco Interamericano de Desarrollo.

En segundo lugar, deben integrarse los esfuerzos dirigidos a los diversos virus transmitidos por mosquito y adaptar cada enfoque en función de los efectos específicos de cada enfermedad.

El dengue, el chikungunya, la fiebre amarilla y el Zika son transmitidos por la misma especie de mosquito.

Dado el enorme costo combinado de estas enfermedades, sería rentable para los gobiernos invertir en estrategias a largo plazo que combatan el mosquito en lugar de los virus que propaga.

En la actualidad, se están realizando diferentes actividades en la región para integrar la detección, la prevención y la vigilancia de varios virus transmitidos por mosquitos y los distintos gobiernos deberían aplicar un enfoque integral similar a sus estrategias nacionales.

En tercer lugar, la equidad debe ser primordial en todas las estrategias del Zika y se deben proporcionar mecanismos de protección social adecuados para todas las personas afectadas.

Se calcula que los costos indirectos serán sustanciales.

Por ejemplo, los ingresos perdidos debido a las nuevas obligaciones de cuidado de la población infantil representan pérdidas potenciales que oscilan entre 500 y 5.000 millones de dólares para la región en el escenario de Zika alto.

En Brasil, el programa de protección social Bolsa Familia proporciona un subsidio adicional a las familias con niños que sufren microcefalia. Sin embargo, según la evaluación, los costos indirectos de la microcefalia en Brasil serán seis veces más de lo provisto por los subsidios del gobierno.

Por consiguiente, los sistemas de protección social deben ofrecer subsidios económicos proporcionales a los costos reales del cuidado de los niños, así como medios de subsistencia a las madres en riesgo de abandonar el mercado laboral de forma permanente.

En cuarto lugar, es necesario promover políticas públicas que favorezcan la igualdad de género y promuevan la salud y los derechos sexuales y reproductivos de las comunidades afectadas.

La incorporación de los derechos humanos de las mujeres y niñas, incluidos sus derechos sexuales y reproductivos, es esencial para que cualquier respuesta frente al Zika sea efectiva.

Asimismo, todas las mujeres potencialmente afectadas deben tener acceso a información clara y actualizada sobre el Zika y a servicios de planificación familiar y diagnóstico prenatal.

En quinto lugar, debe desarrollarse un enfoque multisectorial de las enfermedades transmitidas por mosquitos a nivel nacional y regional.

Los factores que provocan la vulnerabilidad a las enfermedades transmitidas por mosquitos son normalmente cuestiones que van más allá del ámbito de la salud (p. ej. la vivienda, la desigualdad de género, la planificación y recursos urbanos, o el nivel socioeconómico).

Estos son algunos de los factores que influyen sobre la vulnerabilidad a la infección. Por ejemplo, un enfoque multisectorial para la gestión integrada del vector requeriría la intensificación de  acciones nacionales con alianzas que avancen hacia un objetivo común y utilicen estrategias, recursos y procedimientos consensuados.

Finalmente, es necesario involucrar a las comunidades en la lucha contra el Zika.

Las comunidades pueden estar implicadas en diversos aspectos de la prevención, desde la difusión de mensajes de salud pública hasta el monitoreo y los esfuerzos de control del vector a nivel comunitario.

Las comunidades deberían estar involucradas en la respuesta y el apoyo a las familias afectadas.

El éxito requiere un cambio de actitud, la participación activa de la comunidad y la implicación de todas las partes, incluidas las organizaciones de mujeres y religiosas.

Fuente: Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (FICR).





La Eficiencia de la Picadura del Mosquito

21 02 2017

Fumigaciones PROPARK

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aedes

 

Para extraer sangre, los seres humanos, hemos inventado instrumentos como la jeringa que se compone de un tubo capilar acoplado a una bomba de succión por vacío.

La naturaleza, otra vez, nos demuestra que estamos muy lejos de llegar a imitarla.

Los mosquitos se alimentan naturalmente de sustancias azucaradas que están en las plantas para reponer compuestos ricos en energía que utilizan como combustible para el vuelo.

Las hembras también necesitan alimentarse de sangre de huéspedes vertebrados para poner huevos fertilizados en ambientes adecuados para su descendencia florezca.

Los mosquitos rastrean el dióxido de carbono que exhalan nuestros cuerpos. A medida que se acercan detectan el calor corporal y sustancias llamadas ácidos grasos volátiles que emanan.

Los ácidos grasos volátiles emitidos por la piel son bastante diferentes. Reflejan las diferencias entre hombres y mujeres, incluso lo que hemos comido. Esas señales son diferentes de persona a persona, pero todavía no se conoce porque los mosquitos prefieren más a unos que a otros.

El sistema gustativo y, más importante, el sistema olfativo, son cruciales para la aptitud de mosquitos en el medio ambiente. Tres grandes apéndices de la cabeza están involucrados en la recepción de las señales químicas del medio ambiente, a saber, las antenas, palpos maxilares y la trompa.

La trompa o probóscide es en realidad un sofisticado sistema de 6 microagujas, que se compone de un labio similar a un canalón que encierra un fascículo.mosquito-aparato-bucal

Cuando un mosquito perfora la piel, una funda flexible de modo de labio llamada labium se pliega y queda fuera mientras empuja las seis partes con forma de aguja que los científicos llaman estiletes.

El fascículo contiene estos seis estiletes o microagujas:

Dos de ellas, los maxilares dentados MX, poseen una estructura muy afilada, que le sirven para perforar la piel como una sierra, sin que nos demos cuenta, requiriendo 3 veces menos fuerza que las microagujas artificiales hechas por el ser humano hasta ahora.

Otras dos, las mandíbulas M, tienen la función de separar los tejidos de la piel mientras la hembra explora el lugar para encontrar un vaso sanguíneo.

La alimentación de sangre de los mosquitos en la piel mostró que la penetración puede ocurrir inmediatamente después de que la labella se pone en contacto con la piel, pero en algunos casos la trompa se puede mover durante algún tiempo antes de que el fascículo penetre la piel y el labrum busque los vasos sanguíneos aparentemente orientado por la recepción de los productos químicos volátiles que hay en estos.

Es de destacar que la sangre humana es rica en compuestos aromáticos volátiles, incluyendo el ácido fenilacético, 4-etilfenol y ácido benzoico.

También, cuando se alimenta de sangre, está inoculando con la saliva sustancias anticuagulantes para agilizar la ingesta y microorganismos patógenos causantes de enfermedades como Dengue, Zika, Chikungunya, Fiebre Amarilla, Malaria, Virus del Nilo, Encefalitis de San Luis.

En el siguiente vídeo se puede observar perfectamente lo descrito anteriormente. Puede configurar la traducción de los subtitulos en español.

http://www.propark.com.ar/2017/02/la-eficiencia-de-la-picadura-del.html

 

Fuente: PubMed Central.

DEEP LOOK, KQED, PBS Digital Studios.





Muere Bebé con Microcefalia por Zika en Argentina

14 11 2016

“Una vez que murió el bebé, se hicieron estudios de tejido y
resultó que tenía enfermedad congénita por virus zika. Además de la microcefalia, nació con muchísimas alteraciones, trastorno en los miembros y diversas fallas orgánicas por las cuales fallece”, dijo Jorge San Juan, director nacional deEpidemiología, a Télam.Microcefalia

A principios del mes de octubre se notificó acerca de una paciente embarazada de 27 semanas de edad gestacional, sin antecedentes de viaje, ni sintomatología compatible con infección por virus zika y con hallazgo en ecografía fetal de malformaciones.

El 20 de octubre se realizó cesárea de urgencia, con un recién nacido que presentaba las malformaciones detectadas por ecografía, de sexo masculino, con 34 semanas de edad gestacional, peso al nacer 1940 grs, talla 43 cm; que presentó microcefalia (PC 31 cm), artrogriposis de las 4 extremidades, bandas amnióticas en manos y pierna izquierda y malformaciones intracraneales ventriculomegalia y fosa posterior no conservada. Los resultados de las muestras también fueron positivos para zika.

Luego de 10 días de evolución el niño falleció debido a las complicaciones derivadas de su morfología, condiciones de prematurez y bajo peso. En todo momento se brindó a la madre y su familia acompañamiento y contención por parte de equipos especializados, previstos para esta situación conforme a las recomendaciones del Ministerio de Salud de la Nación y de la Organización Panamericana de Salud (OPS).

El caso fue confirmado el día 8 de noviembre, por el laboratorio nacional de referencia, Instituto Nacional de Enfermedades Virales Humanas “Dr. Julio I. Maiztegui”, como positivo para zika.

Actualización para Dengue, Zika y Chikungunya:

Para la mejor comprensión de la situación en Argentina, se divide el análisis entre las primeras 25 semanas de 2016, “período epidémico”, en el que se registró circulación viral de dengue, Zika y chikungunya en Argentina y, por otra parte, lo que sucede desde la SE26 y hasta la actualidad, con el fin de caracterizar en el período “interepidémico”, el funcionamiento de la vigilancia y la identificación de situaciones de riesgo.

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aedes

Dengue:

Hasta la semana 25 de 2016 se registraron brotes de dengue en 15 jurisdicciones del país con un total de 41.207 casos confirmados o probables autóctonos (por nexo epidemiológico o laboratorio).

Circularon dos serotipos, pero en magnitud y extensión muy diferentes: más del 98% correspondió al serotipo DEN1; el serotipo DEN4 tuvo una circulación de baja intensidad, habiéndose identificado en Buenos Aires, Salta y Santa Fe.

El último caso con identificación de virus dengue por pruebas moleculares correspondió a la SE21 y el último caso notificado se registró en la SE25.

Se produjeron en ese período 10 casos fallecidos con diagnóstico de dengue.

Desde la SE26 (26 de junio a 2 de julio de 2016) no se registra circulación activa (brotes identificados en curso) de virus dengue u otros arbovirus.

No obstante, se identificó un caso confirmado de DEN1 en Posadas, Misiones en la SE34 y casos probables distribuidos en Chaco, Misiones, CABA, Salta, Corrientes y Buenos Aires.

Ninguno de ellos tiene antecedentes de viaje fuera del país. Los casos probables continúan en estudio.

Además, se registró un caso importado de DEN1 en la provincia de Buenos Aires.

En relación a los casos importados, se identificó 1 caso confirmado (Buenos Aires) y 3 probables (Buenos Aires, Córdoba y Chaco).

Zika:

En la semana epidemiológica 8 de 2016 se notificó el primer caso de transmisión local de virus Zika por vía sexual en Argentina en la provincia de Córdoba.

Posteriormente, entre las semanas 13 y 18 de 2016 tuvo lugar el primer brote de transmisión vectorial registrado en Argentina, en la provincia de Tucumán. En el mismo se confirmaron 25 casos.

Desde entonces y hasta el momento actual no se registraron nuevos casos autóctonos de la enfermedad, pero sí se identificaron en el país 10 casos confirmados y 3 probables importados.

En cuanto a la vigilancia de las complicaciones asociadas a la infección por virus del Zika, el 3 de noviembre de 2016 (SE44) el Laboratorio de Referencia Nacional de Dengue y

Otros arbovirus del INEVH “Julio Maiztegui” notificó el primer caso confirmado de síndrome congénito asociado a la infección por el virus del Zika en Argentina, correspondiente a un niño nacido en la provincia de Tucumán en la SE42 y cuyo caso había sido detectado y notificado ante la sospecha por la provincia de Tucumán.

Este caso está relacionado con el brote de Enfermedad por Virus Zika que tuvo lugar en la ciudad de San Miguel de Tucumán entre las semanas epidemiológicas 13 a 18 de 2016.

Por otra parte, se identificaron 9 embarazadas con resultados positivos para Zika (8 en Tucumán y 1 en Córdoba que adquirió la infección en otro país).

En 5 de estas embarazadas se pudo confirmar la infección y 4 han sido clasificados como casos probables.

Ya han nacido 6 niños hijos de madre positiva, uno de ellos corresponde al caso de síndrome congénito descripto más arriba y los otros cinco no presentaron alteraciones (4 de los cuales tienen PCR negativa y 1 pendiente de resultado).

No se han notificado, hasta el momento, casos confirmados de abortos, muerte fetal o SGB asociados a la infección por virus del Zika.

Se registraron 6 casos clasificados como Flavivirus probable, sin poder diferenciar a qué flavivirus correspondería la probable infección, en Buenos Aires, CABA, Entre Ríos, Chaco, Corrientes y Jujuy.

Fiebre Chikungunya:

Durante la primera mitad de 2016 se registraron brotes en Salta 329 casos y en Jujuy 9 casos.

El último caso confirmado autóctono correspondió a la semana 20. Desde entonces no se registraron nuevos casos autóctonos.

Entre los importados desde la SE26 se notificó 1 caso probable con residencia en la provincia de Buenos Aires.

En el marco de la reunión del Consejo Regional de Salud (CORESA) del Noreste y Noroeste argentinos, el Ministerio de Salud de la Nación entregó un subsidio para dengue de aproximadamente 89 millones de pesos, distribuidos entre las provincias de Catamarca, Chaco, Corrientes, Formosa, Jujuy, La Rioja, Misiones, Salta, Santiago del Estero y Tucumán.

contra-el-aedes-en-misiones

Por su parte, el director de Epidemiología y Análisis de la Situación de Salud de la cartera nacional, Jorge San Juan, aseguró que “para todas las provincias es un subsidio muy importante que va a ayudar en todas estas labores que tienen su precio, su valor, como los alquileres de camiones o de maquinaria y comprar repelentes. El recurso humano también es fundamental y a lo mejor las provincias o los municipios tienen, pero poco”.

El principal objetivo del subsidio, con rendición de cuentas, es reforzar las tareas de prevención a partir de la incorporación de más recursos humanos para trabajar en el territorio, materiales y acciones de difusión para evitar las enfermedades que transmite el mosquito Aedes aegypti, no sólo dengue sino también zika y chikungunya.

De la reunión con Lemus y su gabinete participaron además los ministros de Salud de Catamarca, Ramón Figueroa Castellanos; Jujuy, Mario Fiad; Salta, Roque Mascarello; Santiago del Estero, Luis Martínez; el subsecretario de Coordinación y Control, Edgar Crocci y la directora de Epidemiología y Medicina Tropical de la cartera sanitaria de Formosa, Alejandra Bondcheff; y la directora general de Epidemiología de la cartera sanitaria de Corrientes, Claudia Campias.

Por parte de la cartera sanitaria nacional también estuvieron presentes los secretarios de de Políticas, Regulación e Institutos, Eduardo Munin, y de Relaciones Nacionales e Internacionales, Rubén Nieto;  el jefe de Gabinete de Asesores, Enrique Rodríguez Chiantore; los subsecretarios de Relaciones Institucionales, Miguela Pico; de Coordinación Administrativa, Daniel Bosich; de Políticas, Regulación y Fiscalización, Kumiko Eiguchi; de Gestión y Servicios Asistenciales, Alejandro Ramos y de Atención Primaria de la Salud, Dora Vilar de Saráchaga.

Fuente:

Ministerio de Salud de la Nación.

Ministerio de Salud de Tucumán.

Telam.

 

 

 





Conclusiones de la Cumbre de Entomología de Brasil

30 03 2016

La Sociedad Americana de Entomología (ESA) y la Sociedade Entomológica do Brasil (SEB) llevaron a cabo una Cumbre en Maceió, Alagoas, Brasil, el 13 de marzo de 2016 para discutir nuevos descubrimientos en la investigación y las deficiencias de los enfoques actuales para la gestión de la crisis de Aedes aegypti (Ae. aegypti) en las Américas.

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A la reunión asistieron más de 60 investigadores, funcionarios de salud pública, entomólogos, expertos en control de vectores, y representantes de organizaciones no gubernamentales (ONG) y otros organismos para un día de conferencias magistrales, mesas de trabajo, mesas redondas, y otras presentaciones sobre el tema de establecer un nivel sostenible y eficaz de control de Ae. aegypti, transmisor del dengue, Chikungunya, fiebre amarilla, y más recientemente el virus Zika.

El principal objetivo de la Cumbre fue convocar a muchos de los principales líderes del conocimiento involucrados en la investigación y el control de este insecto e identificar las medidas inmediatas necesarias para crear soluciones sostenibles a largo plazo.

Las principales conclusiones son:

Conexión de la ciencia con las comunidades:

Si bien existen deficiencias críticas, indiscutiblemente, la magnitud de la amenaza para la salud pública presentada por la presente especie de mosquitos y los conocimientos básicos necesarios para controlarla, se conocen bien.

El problema real es que hay obstáculos para la aplicación de programas de control que son difíciles de superar, ya que involucran a temas políticos, educativos, sociales y económicos en lugar de temas puramente científicos.

Las enfermedades transmitidas por vectores son a menudo un síntoma de los problemas sociales más amplios.

La biología del Ae. aegypti es bien entendida.

Sabemos que se alimenta casi exclusivamente de los seres humanos en toda su gama y que sus larvas pueden completar el desarrollo en menos de una cucharadita de agua.

El aumento de la urbanización en todo América Latina y el Caribe ha expandido dramáticamente su hábitat disponible, poniendo a millones de personas en riesgo de contraer las enfermedades que transmite.

Muchas comunidades con circulación de la enfermedad tienen zonas con charcos de agua estancada (por ejemplo, drenajes abiertos, cisternas descubiertas) y un saneamiento inadecuado (Por ejemplo, pilas de basura de envases desechados, alcantarillas abiertas) que proporcionan cultivo ideal y alimentación para Ae. aegypti.

A pesar de que algunas comunidades han llevado a cabo campañas exitosas de gestión con recursos limitados, en general, pocas ciudades apoyan las mejores prácticas en la gestión de mosquitos y, a menudo, sin orden o de forma incompleta.

Por otra parte, el comportamiento individual de las personas en estas áreas urbanas a menudo promueve el desarrollo de la población de mosquitos en y alrededor de sus hogares, los cuales suelen ser zonas inaccesibles a las autoridades de control de mosquitos.

El desafío de aprender a controlar el mosquito está involucrando a los residentes de las áreas afectadas para modificar su comportamiento con el fin de reducir la disponibilidad de los sitios de reproducción y reducir la probabilidad de transmisión de enfermedades.

Las campañas efectivas e integradas de reducción del hábitat, las medidas de control de focos, y el monitoreo continuo puede conducir a dramáticos declives en las poblaciones de mosquitos, que en algunos casos se acercan al 95%.

Hay que reconocer que no hay una “bala mágica” para detener este mosquito. Necesitamos desarrollar sistemas de gestión que sean sostenibles durante muchas décadas, así como programas de extensión que se alistan los individuos en todas las comunidades en riesgo a participar en los esfuerzos de gestión.

Acciones recomendadas:

Desarrollar actividades de educación de la comunidad y de comunicación, a la medida de cada país, para obtener el apoyo de las comunidades afectadas para la gestión de Ae. aegypti y tomar acciones para controlar el mosquito y protegerse a sí mismos.

Crear y apoyar los métodos de intercambio de información precisa con las comunidades afectadas apoyada en la ciencia, disipando los rumores e información errónea (a menudo se propaga por los medios de comunicación social) que puede engendrar el miedo y el pánico y retrasar o prevenir respuestas eficaces.

Necesidades fundamentales de investigación:

Los científicos de todo el mundo están compitiendo para desarrollar vacunas, pruebas diagnósticas y tratamientos para Zika, chikungunya y el dengue.

Agencias del gobierno federal en las Américas están destinando recursos para combatir estas enfermedades.

Sin embargo, el desarrollo de pruebas y tratamientos específicos para estas enfermedades virales no nos van a proteger contra las nuevas enfermedades virales emergentes o re-emergentes que pueden ser transmitidos por Ae. aegypti.

Enfermedad por virus Mayaro y fiebre Oropouche, por ejemplo, son enfermedades que muy pocas personas que no sean profesionales o biólogos en medicina tropical han oído hablar en la actualidad, y sin embargo ambos son potencialmente transmitidos por Ae. aegypti.

El virus Mayaro produce una enfermedad de síntomas inespecíficos y subletales, frecuentemente confundida con dengue, con síntomas de artralgias que pueden generar incapacidad laboral.

Los factores de riesgo están asociados a zonas boscosas de la región septentrional de Suramérica y en temporada lluviosa.

El humano puede presentar viremia elevada y se ha demostrado la transmisión experimental en Aedes aegypti, Ae. scapularis y Ae. albopictus, constituyendo un riesgo para la salud pública en centros urbanos y zonas rurales cercanas a focos de virus Mayaro.

La fiebre de Oropuche es una arbovirosis transmitida por especies de Culicoides, mosquitos, tiene un ciclo selvático y otro urbano, comparte las mismas características clínicas con el dengue, pero con escaso compromiso cutáneo y mayor tendencia a la recurrencia.

El primer caso conocido en el mundo fue descrito en 1955, en un paciente febril con malaria que residía en una localidad llamada Vegas de Oropuche de la Isla Trinidad y Tobago. En Brasil fue aislado por primera vez en Belem-Brasilia en 1960, desde entonces se han descrito más de 30 brotes epidémicos, con tasas de ataque mayor al 30% lo que ha generado pérdidas socioeconómicas importantes, tanto para los servicios de salud como para los pacientes.

Desde que el virus de la fiebre de Oropuche fue aislado por primera vez hasta el año 2011, se estimó que por lo menos 500 000 personas habían sido infectadas.

Con la historia como guía, podemos esperar que en el futuro previsible puedan seguir el mismo camino de crecimiento explosivo del Zika y otras enfermedades propagadas en el presente por el mosquito.

En cierto sentido, estas enfermedades no son el problema principal. Se pueden ver como consecuencias catastróficas de la falta de enfoque en el control de vectores.

Cuando centramos nuestra atención en forma colectiva sobre una enfermedad en un momento, estamos ignorando los riesgos reales de estas crisis de salud pública, la propagación de mosquito vectores de estas enfermedades.

Recientemente, muchas naciones han declarado la emergencia para combatir Zika, como lo han hecho algunos condados en Estados Unidos. El gobierno de Obama pidió $ 1.8 mil millones en fondos del Congreso para el combate del Zika, y sin embargo una relativamente pequeña parte de estos fondos de emergencia sería dirigida hacia el control de vectores en las zonas afectadas o para el sostenimiento del manejo de vectores después de que la crisis actual se resuelva.

Indiscutiblemente y urgentemente es necesaria una investigación clínica, mientras tanto el control de vectores sigue siendo una herramienta válida.

En última instancia, si hay menos mosquitos, habrá un menor número de individuos infectados, que mejorarán el éxito de los esfuerzos clínicos también.

Sostenidos esfuerzos para iniciar, mantener y actualizar los programas de gestión de mosquitos, así como incorporar nuevas investigaciones en el desarrollo de nuevos enfoques para la vigilancia de mosquitos y gestión se necesita con urgencia.

Acciones recomendadas:

Llevar a cabo investigaciones sobre las formas más efectivas para integrar las tecnologías actuales y nuevas para la reducción de la transmisión de la enfermedad por Ae. aegypti;

Mejorar la recopilación y difusión de datos sobre la dinámica de poblaciones de mosquitos y en la eficacia de medidas de control, gestión de resistencia a los insecticidas, métodos de muestreo, determinación de umbrales, los esfuerzos de monitoreo, y modelos de población.

Un tema común en la Cumbre fue la necesidad de valorar el control de vectores.

La mayoría de los esfuerzos del gobierno y de las ONG se centran en los retos inmediatos de una enfermedad individual, con un enfoque principal en la investigación clínica destinada a desarrollar nuevas pruebas de diagnóstico, vacunas, y tratos.

Esos son ciertamente elementos importantes del esfuerzo general; sin embargo, el control de vectores es a menudo poco integrado o pasado por alto por completo en estos esfuerzos.
Hay una necesidad de unificar las voces e influenciar a las organizaciones relacionadas con el control de vectores para hablar global y localmente sobre la importancia crítica de la investigación y la aplicación de control de vectores.

Fuente: Sociedad Americana de Entomología (ESA)
Sociedade Entomológica do Brasil (SEB)





Microcefalias y Virus Zika

18 12 2015

Ante Mosquito dengue grande 2el incremento de anomalías congénitas, síndrome de Guillain Barre y otras manifestaciones autoinmunes en zonas donde circula el virus Zika, y su posible relación con este virus, la Organización Panamericana de la Salud y la Organización Mundial de la Salud recomiendan a sus Estados Miembros que establezcan y mantengan la capacidad para detectar y confirmar casos de infección por virus Zika, preparen a los servicios de salud ante una eventual demanda adicional en todos los niveles de atención sanitaria y una demanda más alta de servicios especializados para la atención de síndromes neurológicos, así como también que fortalezcan las actividades de consulta y control prenatal. Se los insta además a que continúen con los esfuerzos para reducir la presencia del mosquito transmisor a través de una efectiva estrategia de control del vector y de comunicación pública.

En octubre de 20Microcefalia15, el Centro Nacional de Enlace de Brasil notificó la detección de un incremento inusual de recién nacidos
con microcefalias, un trastorno neurológico en la que la circunferencia occipitofrontal es menor de acuerdo a lo que corresponde a la edad, raza y sexo, dificultades en la alimentación, llanto en tono agudo, convulsiones, espasticidad de brazos y piernas, retrasos en el desarrollo y discapacidad intelectual, en servicios de salud públicos y privados del estado de Pernambuco, noreste de Brasil.

Hasta el 30 de noviembre de 2015, se registraron 1.248 casos (99,7/100.000 nacidos vivos) de microcefalia, incluido 7 fallecidos, en 14 estados, los cuales están bajo investigación. En 2000, la prevalencia de la microcefalia al nacer en Brasil fue de 5,5 casos/100.000 nacidos vivos y en 2010 de 5,7 casos/100.000 nacidos vivos. Estos datos demuestran un incremento de 20 veces la tasa observada en años anteriores. Los datos son obtenidos a partir del Sistema de Información de nacidos Vivos, Sinac, que capta informaciones epidemiológicas relacionadas a la gestación, nacimiento y malformaciones congénitas, además de las características sociodemográficas de la madre.

Virus Zika y Microcefalias

El 17 de noviembre de 2015 el laboratorio de Flavivirus del Instituto Osvaldo Cruz confirmó la presencia de genoma de virus Zika, a través de la técnica RT-PCR, en fluido amniótico de dos embarazadas de Paraíba, cuyos fetos presentaban microcefalia de acuerdo a la ultrasonografía que se les había realizado.

El 24 de noviembre de 2015, las autoridades de salud de la Polinesia Francesa informaron sobre un incremento inusual de casos de anomalías del sistema nerviosos central en fetos y recién nacidos, registrado durante 2014-2015, coincidente con el brote de virus Zika en las islas. De las 17 anomalías registradas, 12 fueron anomalías fetales cerebrales o síndromes polimalformativos, incluyendo lesiones cerebrales, y 5 neonatos presentaron disfunción del tronco cerebral y ausencia del reflejo de deglución. Ninguna de las mujeres embarazadas refirió clínica de infección por virus Zika, sin embargo, cuatro de ellas presentaron IgG positiva para flavivirus lo que sugiere una posible infección asintomática. Otras investigaciones serológicas están en curso. Sobre la base de la correlación temporal de estos casos con la epidemia por virus Zika en las islas, las autoridades sanitarias de la Polinesia Francesa manejan la hipótesis de que la infección por virus Zika puede estar asociada con estas anomalías si las madres fueron infectadas durante el primer o segundo trimestre del embarazo.

El 28 de noviembre de 2015 el Ministerio de Salud de Brasil estableció la relación entre el incremento de microcefalia en el nordeste del país y la infección por virus Zika tras la detección de genoma del virus en muestras de sangre y tejido de un recién nascido del estado de Pará que presentó microcefalia y otras malformaciones congénitas y que falleció a los 5 minutos de nacer.

La confirmación de la presencia del genoma de virus fue realizada por el Instituto Evandro Chagas de Belem, Pará, laboratorio nacional de referencia para arbovirosis.

De acuerdo al análisis preliminar de la investigación realizada por las autoridades de Brasil probablemente el mayor riesgo de aparición de microcefalias y malformaciones está asociado con la infección en el primer trimestre del embarazo.

Hasta el 28 de noviembre de 2015, el Ministerio de Salud de Brasil notificó tres defunciones asociadas a la infección por virus Zika, que corresponden a dos adultos y un recién nacido.

El primer caso fatal es un adulto, masculino sin trastorno neurológico con diagnóstico de Lupus eritematoso, historia de uso crónico de corticoides, artritis reumatoide y alcoholismo. Ingresó con sospecha de dengue, sin embargo, el diagnóstico final de laboratorio fue infección por virus Zika por la técnica RTp-PCR. Se detectó el genoma del virus Zika en muestra de sangre, cerebro, hígado, bazo y en un pool de vísceras (riñón, pulmón y corazón). Adicionalmente se realizó una secuenciación parcial del virus identificándose virus Zika.

El segundo caso fatal es del sexo femenino, 16 años de edad, del municipio de Benevides, en el estado de Pará. No presentó trastorno neurológico, ingreso al servicio hospitalario con sospecha de dengue. Inició síntomas el 29 de septiembre de 2015 (cefalea, náuseas y petequias) y falleció a finales del mes de octubre. Se confirmó infección por virus Zika a través de la técnica RTp-PCR.

El tercer caso fatal es el recién nacido cuya información se compartió en el apartado anterior.

Hasta el 1 de diciembre de 2015 son 9 los Estados Miembros que han confirmado circulación autóctona de virus Zika: Brasil, Chile (en la Isla de Pascua) Colombia, El Salvador, Guatemala, México, Paraguay, Suriname y Venezuela.

La primera circulación autóctona de virus Zika (ZIKV) en las Américas fue confirmada en febrero de 2014 en Isla de Pascua, Chile. La presencia del virus se detectó hasta junio de ese mismo año en esa área.

En mayo de 2015, se confirmaron los primeros casos de transmisión autóctona en Brasil.

Hasta el 1 de diciembre de 2015 un total de 18 estados confirmaron circulación autóctona del virus: Región Norte (Amazonas, Pará, Rondônia, Roraima y Tocantins), Región Nordeste (Alagoas, Bahía, Ceará, Maranhão, Paraíba, Pernambuco, Piauí y Rio Grande do Norte), Región Sudeste (Espírito Santo, Rio de Janeiro y São Paulo), Centro-Oeste (Mato Grosso) y Región Sur (Paraná).

En octubre de 2015 las autoridades de salud de Colombia notificaron la detección del primer caso autóctono de infección por virus Zika en el estado de Bolívar. Hasta la fecha, 26 de las 36 entidades territoriales confirmaron circulación autóctona del virus.

Adicionalmente, en noviembre de 2015, El Salvador, Guatemala, México, Paraguay, Suriname y Venezuela confirmaron casos de transmisión autóctona.

La vigilancia de infección por virus Zika debe desarrollarse a partir de la vigilancia ya existente para el dengue y el chikungunya, teniendo en cuenta las diferencias en la presentación clínica.

Según corresponda a la situación epidemiológica del país, la vigilancia debe estar orientada a: detectar la introducción del virus Zika en un área, monitorear la dispersión de la infección por virus Zika una vez introducida, y vigilar la aparición de complicaciones neurológicas y autoinmunes tanto en adultos como en niños.

En aquellos países sin casos autóctonos de infección por virus Zika se recomienda: Fortalecer la vigilancia basada en eventos para detectar los primeros casos. En base a la experiencia de Brasil y Colombia, deberán estar atentos a la aparición de conglomerados de enfermedad febril exantemática de causa desconocida (en la que se ha descartado infección por dengue, chikungunya, sarampión, rubeola, parvovirus B19), y realizar pruebas de laboratorio para la detección de virus Zika.

Se debe tener en cuenta la posible reactividad cruzada con el dengue en las pruebas serológicas, en particular si ha habido infección previa por dengue. La detección temprana permitirá la identificación de las cepas virales circulantes, la caracterización adecuada del brote y la implementación de una respuesta proporcionada.

En aquellos países con casos autóctonos de infección por virus Zika, se recomienda: Vigilar la tendencia temporal y la diseminación geográfica del virus para detectar su introducción en nuevas áreas del país, Monitorear la aparición de complicaciones neurológicas y autoinmunes en recién nacidos, niños y adultos; así como su posible impacto en la salud pública, Identificar factores de riesgo asociados con la infección por virus Zika, y cuando exista la capacidad, identificar los linajes del virus Zika circulantes.

No hay vacuna ni tratamiento específico para la fiebre por virus Zika. Por esa razón, el tratamiento se dirige al alivio de los síntomas.

El tratamiento sintomático y de soporte incluye reposo y el uso de acetaminofén o paracetamol para aliviar la fiebre. También se pueden administrar antihistamínicos para controlar el prurito asociado habitualmente a la erupción maculopapular.

No se aconseja el uso de aspirina debido al riesgo de sangrado y el riesgo de desarrollar síndrome de Reye en niños menores de 12 años de edad. Tampoco se aconseja el uso de otros antiinflamatorios no esteroideos, por si la causa del cuadro clínico fuera dengue o chikungunya; patologías en las que está contraindicados en sus fases agudas.

Se debe aconsejar a los pacientes ingerir abundantes cantidades de líquidos para reponer la depleción por sudoración, vómitos y otras pérdidas insensibles.

Un control efectivo y operativo del vector transmisor de dengue y chikungunya, brinda las bases técnicas y operacionales para una preparación adecuada frente al virus Zika, debido a que estos virus pueden ser transmitidos por el mismo mosquito, el Aedes.

Dada la alta infestación por Aedes aegypti y la presencia del Aedes albopictus en la Región, se recomienda que las medidas de prevención y control sean orientadas a reducir la densidad del vector, con la aceptación y colaboración de la población local en la adopción de dichas medidas.

Fortalecer las acciones de ordenamiento ambiental, principalmente la eliminación de criaderos del vector en cada domicilio y en áreas comunes de los barrios y ciudades (parques, escuelas, cementerios, etc.).

Organizar campañas de saneamiento intensivo para la eliminación de criaderos en zonas específicas donde se haya interrumpido la recolección regular de basura.

Aplicar medidas para el control de criaderos con la utilización de métodos físicos, biológicos y químicos, en las que participen activamente la familia y la comunidad.

Determinar las zonas de alto riesgo de transmisión y dar prioridad a aquellas donde existan concentraciones de personas (escuelas, terminales de transporte, hospitales, centros de salud, etc.). En esas instalaciones deberá eliminarse la presencia del mosquito en un radio de al menos 400 metros a la redonda.

En zonas donde se detecte transmisión activa o casos importados de dengue, chikungunya o virus Zika, se sugiere utilizar tratamiento adulticida a través de fumigación, para eliminar los mosquitos adultos infectados y cortar la transmisión.

Esta es una medida de carácter excepcional y solo es eficaz cuando la aplica personal debidamente capacitado y de acuerdo con las orientaciones técnicas internacionalmente aceptadas. Este trabajo se llevará a cabo con otras medidas, como las descritas anteriormente.

La fumigación es la principal intervención para interrumpir la transmisión y permite ganar tiempo para consolidar las actividades de eliminación de criaderos de larvas del vector.

Es importante reducir al mínimo el contacto del vector. Se recomienda el uso de repelentes que contienen DEET, IR3535 o Icaridina los cuales se pueden aplicar a la piel expuesta o la ropa de vestir y debe usarse de conformidad estricta con las instrucciones de la etiqueta del producto.

Zika: Otra Enfermedad Transmitida por Mosquitos

 

Fuente: Organización Panamericana de la Salud, PAHO.





Control de Mosquitos en Grandes Áreas

15 09 2015

Control de Mosquitos en Grandes Areas Verdes, Countrys, Empresas, Campos Deportivos, Parques, eFamilia Protegidatc.

Las actividades al aire libre como las caminatas, practicar deportes, hacer natación, tomar sol, realizar tareas de jardinería, etc. se ven alterados por la presencia real o potencial de mosquitos, los cuales son, por un lado, molestos al picar causando irritaciones y alergias, pero principalmente, representan un riesgo sanitario al que estarán expuestas las personas que en estos lugares se encuentren.

Los espacios con grandes cantidades de vegetación como árboles, arbustos, plantas, césped, sumados a la lluvia intensa, la alta humedad relativa ambiente,

los encharcamientos y las temperaturas elevadas conforman nichos ecológicos que facilitan la reproducción de mosquitos vectores de enfermedades.

Los mosquitos son vectores de enfermedades al transmitir virus como Dengue, Chikungunya, Zika, Fiebre amarilla por variedades de la especie Aedes y Encefalitis de San Luis, Del Nilo Occidental por variedades de la especie Culex principalmente.4 mosquitos

Nuestro servicio de Control de Plagas contra Mosquitos en Grandes Áreas es una herramienta de Sanidad Ambiental para proteger la Salud de nuestros clientes y su calidad de vida.

Realizamos la fumigación mediante el sistema de nebulización espacial por Ultra Bajo Volumen con maquinaria profesional montada en tráiler para el control de mosquitos adultos que logra la cobertura  y el alcance necesarios siendo operado con tránsito por las calles de los barrios o empresas o por dentro de los campos deportivos y  parques.

Aplicación de insecticidas piretroides, siguiendo las directivas de la Organización Mundial de la Salud, diluidos en Agua.

Este ofrece excelente control, muy bajo olor, extremadamente baja toxicidad para personas y animales y muy baja visibilidad. (a diferencia de los que generan humo que suelen ser rechazados por los vecinos).Equipo-PROPARK

Complementación con tratamientos para el control de larvas de mosquitos en sitios donde se acumule agua, como zanjas, estanques, etc.

Por las características biológicas de los mosquitos y su capacidad de vuelo se recomienda hacer  1 fumigación semanal para obtener un efectivo control.

Los horarios ideales para realizarlas son entre las 6 y las 10 horas, por la mañana, y entre las 18 y las 21 horas, por la tarde.

Este tipo de servicio está orientado para grandes áreas verdes a partir de los 10000 metros cuadrados, o sea, 1 hectárea.

Precios vigentes a partir de Febrero de 2017:

Los costos orientativos del servicio por cada fumigación son:

Hasta las 10 Hectáreas de superficie          Costo Mínimo       $ 6400.

Para superficies mayores, contactase, para elaborar un presupuesto de acuerdo a sus necesidades.
Son necesarios normalmente una descripción, un plano a escala y una inspección del lugar para determinar el recorrido del equipo y optimizar los resultados.