Moscas y su riesgo sanitario

4 04 2012
Las moscas no son tan sólo una molestia; son portadoras de enfermedades que plantean un serio riesgo sanitario a personas y animales.
En conjunto, es innegable su participación en la transmisión,  tan sólo a humanos, de más de 65 enfermedades, incluyendo fiebre tifoidea, disentería, cólera, poliomielitis, salmonelosis, carbunco, shigelosis, campylobacter, lepra y tuberculosis.
Las moscas sinantrópicas son factores epidemiológicos importantes responsables de la difusión del tracoma entre los lactantes y los niños pequeños, sobre todo en países en vías de desarrollo. Las moscas que van a los ojos, como Musca sorbens, juegan un papel significativo en la transmisión de esta grave infección ocular.
Las moscas no picadoras no son vectores clave de ningún organismo concreto causante de enfermedades, pero debido a sus hábitos alimentarios y reproductivos, así como la estructura de sus patas y piezas bucales, pueden actuar como vectores mecánicos de un amplio abanico de patógenos, que van desde virus hasta helmintos. Las moscas no picadoras provocan una irritación continua al alimentarse de las secreciones de los ojos, nariz y pequeñas heridas de los animales domésticos.
Las moscas picadoras pueden causar incluso una irritación mayor a los animales domésticos, y también son vectores de enfermedades transmisibles.
La mosca doméstica es uno de los insectos más evolucionados, con una reproducción rápida y eficiente. El adulto es omnívoro y sumamente adaptable, y parece ser el insecto “con la mayor capacidad para desarrollar resistencias a los insecticidas a través de la más amplia área geográfica”.
El tratamiento periódico con insecticidas residuales de instalaciones animales condujo a un rápido desarrollo de resistencias. Los factores clave fueron la exposición de generaciones sucesivas de poblaciones a dosis subletales de insecticida.
La exposición se repitió con la descendencia y los rasgos genéticos se reforzaron. Con el tiempo, la selección de la resistencia y de otros factores adaptativos (especialmente la resistencia al invierno) pueden superponerse, de manera que las poblaciones finales resultan resistentes y adaptadas.

Se requiere un conocimiento de las especies de moscas, incluyendo su biología y comportamiento, de los parasitoides y depredadores de éstas como agentes de control biológico, de las técnicas de manejo del estiércol, de los insecticidas adecuados y de las técnicas de aplicación de insecticidas para lograr un control integral y eficiente.

Las moscas son insectos que pertenecen al orden Diptera, que significa “con dos alas”.
Las moscas verdaderas poseen un par de alas que usan para volar. Por detrás de éstas se encuentran dos estructuras en forma de maza o pesa (llamadas halterios o balancines), que son órganos de equilibrio durante el vuelo.

Las moscas presentan una metamorfosis completa, es decir, que su ciclo biológico consiste de los estadios siguientes: huevo, larva, pupa y adulto.
Las más importantes son especies de la familia Muscidae, entre las que se encuentra la mosca doméstica común Musca domestica L.
El número de huevos que maduran en los ovarios en un momento dado asciende a 100-150 (media 120), que serán los depositados en el transcurso de un día si la mosca no es molestada. Los huevos son depositados por la hembra fecundada de 4-8 días después de la cópula.
A diferentes temperaturas, el tiempo requerido por una larva para eclosionar del huevo es a 20 grados de 23 horas y a 30 grados de 10 horas.
El periodo larvario a diferentes temperaturas es a 20 grados de 8 a 10 días y a 30 grados de 5 a 6 días, momento en el cual ingresará al periodo de pupa.
Los tiempos típicos para el desarrollo de pupa a adulto es a 20 grados de 11 días y a 30 grados de 5 días. Una vez finalizada la formación del adulto, éste sale al exterior presionando hacia fuera el extremo anterior del pupario.
La mosca doméstica adulta (de unos 6-7 mm de longitud) es básicamente de color gris.
Como todas las moscas, posee dos alas y un cuerpo dividido en tres partes: cabeza, tórax y abdomen.
El tórax es gris, con cuatro bandas longitudinales oscuras de igual anchura en el dorso. El abdomen presenta costados amarillentos en la mitad basal; la parte posterior es de color negro marronáceo y una línea longitudinal oscura se extiende a lo largo del límite medio del dorso.
Las patas son marrón negruzco. Las alas son prácticamente transparentes y la venación es característica.
La cabeza queda dominada por dos grandes ojos compuestos, de color marrón púrpura, que ocupan sendos lados de la cabeza. La superficie de cada ojo aparece dividida en unas 4000 facetas, cada una de forma hexagonal irregular. Cada faceta representa una unidad visual, de modo que la escena percibida por la mosca es como un mosaico.
Las antenas son importantes estructuras sensoriales que sirven para detectar los movimientos del aire y los olores.
La mosca puede ingerir material alimentario simplemente succionándolo si es líquido o, sirviéndose de sus dientes prostomales, raer la superficie de los alimentos y humedecerla con saliva regurgitada y vómito líquido, para después ingerir el material licuado.
El control de las moscas se ve seriamente dificultado por la gran diversidad de sistemas de producción animal existentes, los cuales a menudo parecen diseñados para favorecer la producción de éstas.
Las especies de moscas, su abundancia relativa y el éxito de las medidas de control dependen en gran medida de las prácticas ganaderas y aviares, en especial de las condiciones de alojamiento de los animales y de los métodos de gestión del estiércol.
Los ciudadanos de la Provincia de Buenos Aires sufren las consecuencias de esta plaga.
Las deficiencias en la fiscalización de granjas avícolas y porcinas por parte de las Municipalidades, el Organismo Provincial para el Desarrollo Sostenible, el SENASA, y los amparos otorgados por la Justicia están haciendo que muchas familias estén en riesgo sanitario además de estar arruinando su calidad de vida.
En Pilar, el caso emblemático es la granja “Plumas Blancas”. Está situada sobre la ruta 28 que une esta ciudad con Gral. Rodriguez.
En el año 2007 la Municipalidad clausuró por decreto sus instalaciones pero por amparos judiciales sigue funcionando hasta el día de hoy ( 2012 ).
Los vecinos que llevaron adelante las denuncias pertenecen a los barrios cerrados Golfer’s y La Emilia.
Otro caso se está dando sobre la ruta 25 que une Pilar con Moreno donde los vecinos del barrio cerrado Casa Blanca sufren la misma invasión de moscas.
Localidades que tienen el mismo problema son:
Brandsen                       http://www.youtube.com/watch?v=hWhvx1H-Bi4
El Pato                           http://www.youtube.com/watch?v=3cc7A_tlgyI
25 de Mayo
Pedernales
Exaltación de la Cruz
En cualquier momento, tan sólo un 15% de una población de moscas existe como moscas adultas, dejando en claro que un buen control se debe iniciar en los lugares donde se depositan los huevos y desarrollan las larvas y adultos.
Fuente:  Novartis.
              Pilar de Todos.
              Vecinos Ruta 28 Pilar.
              América Noticias.
              Info Campo.
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